lunes, 6 de agosto de 2012

médula de puente


en el borde de la noche
se teje el bosque adormilado
quiere que yo lo despierte
en las savias calientes que me convocan
sorbo las raíces
del árbol primigenio
del primer árbol
del árbol caverna
en el nacimiento de los hilos que amamantan
soy toda redondeces
mientras me convierto en alfarera
de arcilla alfabetaria
escribo en sílabas los sonidos sinuosos
de la arboleda
sinuosas sílabas sonidos sibilantes
construyo los pulsos en médula de puente
en mi febril intento
de dar a luz el tejido
que me desnuda
en vestiduras de versos invisibles
subo profundamente en cáscaras
de naranjas dulcísimas
como la ambrosia de la rosa
musa de las espinas
que rasgan mi pelvis
para que me veas entera y genuina
nacida a partir de tu mirada que irrumpe
en el borde de la noche


12 de julio, 2012, 22:30, West Park, Munich


5 comentarios:

Mario Domínguez Parra dijo...

Excelente poema.

Saludos.

emiliano dijo...

!!

Julio Rodriguez Martino (El Doc) dijo...

Muy bueno, Paula. Que bueno volver a leerte después de un tiempo...

Andy L. dijo...

Muy bueno, Paula, transmite muchas sensaciones el poema. Te invito a visitar mi blog y comentar algo si quieres, gracias.
Saludos...

Ignacio Fernández de Palleja dijo...

Paula Einöder tiene, en su poesía, algo así como un panteísmo erótico muy poderoso. Verso a verso, va del atavismo rupestre a la incitación más intemporal.
The Fernández de Palleja Tribune