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domingo, 24 de junio de 2012

nacimientos V

Estamos muertos, llevamos muertos en la sangre. La vida está tejida de muerte, no somos nada sin los muertos. Nosotros mismos estamos intentando renacer entre la muerte que nos sepulta. Un nacimiento, una muerte, un renacer. La flor que se derrite de pulso, el mismo árbol del Bardo que matamos cada día. La poesía muerta de vida, viva de muerte y yo dando espasmos de nacimiento en la frágil circunstancia de mi vulnerabilidad.

lunes, 7 de mayo de 2012

nacimientos IV

Cualquier signo de luz me salva. Abro las compuertas para nacer. Le escapo al abismo del túnel oscuro sin fin. Me doy a luz. Vuelven al vuelo las señales de bosques antiguos, me arropo en fragancias alargadas por la brisa. No tengo que encontrar la puerta: el umbral del alumbramiento siempre estuvo aquí en larva fervorosa de encuentros.

sábado, 28 de abril de 2012

nacimientos III

No hay que creer para nacer: simplemente nacemos mordiendo el trueno.
Más adelante explotarán nuestras narinas y nos llenaremos de alambres para que alumbre el tallo.
Pequeños monstruos a mansalva nos crecen. Nacemos para no morir.
En eso estamos cuando la campana se retuerce en venas cerradas a cal y canto.
Pero eso también pasará: simplemente naceremos.

sábado, 7 de abril de 2012

nacimientos II

Si verdaderamente nacemos en las vocales, si nos abrimos al fuego del movimiento, si verdaderamente somos fauces perdidas, si devoramos el ritual de la palabra, si verdaderamente nacemos en el balbuceo hecho carne poética, si comemos las estrellas placentarias ya explotadas, si verdaderamente nacemos en el lobo del bosque rojo, si somos bocas alfareras dispuestas a ser barro luminoso, si verdaderamente nacemos, entonces ven conmigo a beber de la savia medular que aflora en cada estría del árbol, nervadura del bardo en eterno nacimiento.

domingo, 31 de julio de 2011

nacimientos I

Quizá la poesía sea una, el poema sea siempre el mismo. No hay poetas, solo poesía. Solo bocas dispuestas a decir, ojos dispuestos a ver. Quizá seamos parte de algo universal, de la misma semilla que parió el mismo árbol. Devoramos los mismos frutos, abrimos la misma caja, navegamos el mismo mar y volvemos a casa cuando regresamos al verso, al único verso.