sábado, 16 de octubre de 2010

Alturas

No puedo escribir sin destruir
un poema que es un árbol
lo es porque antes sorbió con creces
las raíces de un poema anterior
y lo dejó petrificado y esquelético
El poema nuevo en cambio
se puso robusto y en flor
Yo estoy aquí
En esta batalla
de sangre –tinta-
de boca –papel-
de hacha –borrar-
Y estoy dispuesta a matar
sin piedad si logro con ello
mi único objetivo
-lo que yo deseo-
hincarle el diente al fruto
más jugoso y maduro
en la punta del árbol

5 comentarios:

Su dijo...

Te acompaño ♥

Paula Einöder dijo...

Se necesitan compañeros en el viaje de la poesía. ¡Así que, bienvenida!

José W. Legaspi dijo...

permítame, querida poeta, decirle que la sigo, de atrás... no quisiera estar a su lado en el momento del hacha... sí puedo colaborar con mi sangre si le hace falta... La seguiré pues estoy convencido que su lucha sólo puede dar buenos frutos, que compartiré, si usted me lo permite

A.Kunizawa dijo...

Me gusto el poema, tiene garra...fuerza. Con toda obra sucede los mismo, nace otra y la anterior se marchita...no se yo lo siento asi.
Saludos poeta!

Paula Einöder dijo...

Gracias, amigos, por siempre estar. Abrazo