miércoles, 28 de noviembre de 2012

día 100, 266 días

cien días aún no hierve
el agua con sus escamas
la semilla irradia temperatura de resina
cien días aún no vuelan
los pájaros con sus hierros
las plumas en el vientre del aire nos esperan
cien días aún no transcurre
un siglo con sus ruecas
las luces hilvanan mi piel descosen la noche
cien días para formar
el río el piélago el cauce
la puerta la lucerna la estela
la espesura la hierba la arcilla
el insecto el ciempiés el signo
hierven aún las sienes del árbol
cientos de días en cien

1 comentario:

alconatus dijo...

caíste ciega, sin la vieja protección
de los hijos del señor de los huesos
la vestidura calcárea de los que han dejado el tiempo
las olas que antes rompías
-las llamabas abanicos pero eran arpegios-
ahora te las bebes y te nutres de su sal
-negra como siempre y tan verde y tan fría-
sin embargo tú, ingenua siempre
: cuentas el tiempo como si el tiempo cupiera en los números
o pudieras asignarles
unidades y términos
no hay cien días
ni, mucho menos, cien siglos
sólo el pez que obra su eternidad
y el ave, según el consejo que te di, que se asoma al agua
desde el cielo
en el borde apropiado
al fondo del mar
-lo que te dije que late en la silueta oculta del árbol es lo que intenta beber aquí,
sangre viva de un pez-