miércoles, 22 de febrero de 2012

hacia el mar de los cantos (fragmento)


bebemos la ambrosía de las pausas
es hondo el mar cuando abraza
callamos mudas de horizontes
tenemos tierra en el bolsillo
estamos livianas de palabras
para salvarnos
tejedora de sílabas
enhebro versos
arqueóloga en el desierto
subterráneas piezas
titilan en mi mente de noctilucas
tomo las notas en un pentagrama de arena
brisa de melodía sin hilos
buceo en olas de cieno
tengo la cueva escupiendo piedras
respiración de mamífero fósil
el hoyo se cava
caigo dentro como un fruto sin piel
música que enternece mi esternón
ya quiero gritar a tanto pozo desoído
te salvaré dentro del tierno musgo
en hueco de árbol que nos adormece
profundizaré en tu agujero de mariposas fértiles
beberé la miel que me has dado
nunca será tan alta la voz de la flor gimiendo
no hablemos de olvido
somos pura memoria
nos hacemos a diario
como moléculas de agua
estoy cubierta por tus vértices
llena de tus lados
plagada de tus formas
no habrá olvido
las nubes se hacen agua la boca de mirarnos
la lluvia llora ríos de angora
todo es suave y redondo
como la madeja que nos desata
tejo las hebras de tu nombre
con perseverancia de barco
zarparé en tu pubis hacia el mar de los cantos
y todo desnudo el árbol
explota en raíces de tiempo

sábado, 18 de febrero de 2012

treinta y tres Saras


treinta y tres Saras aran jalan
el campo de hiedras piedras
despeñan puntadas son hadas
de pelo de alambre estambre
gimen en praderas
cavo hondo liminares pozos trozos
de goces insensatos de a ratos
me froto signos y líneas
me empañan me arañas los ojos
siento el relincho me cincho
el ahínco retrocede y avanza
clavas tu lanza en cabalgadura
que me galopa me ensopa
aguarda la montura dura
la pulpa cuaja
vienen vientos virales alazanes
y las treinta y tres Saras

el jamelgo me mira me estira
la grupa hocico feroz
donde abrevan jinetes sin estaca
afuera literas e hileras
de pasto montes de no sé
vengan a la cúpula
encierren el quejido herido
de los goznes insomnes
empalmen la arboleda
patas traseras se desuncen
un silencio pienso
arenga el balde de los sueños fresnos
frases aramos cómo podemos potreros
vienen vientos valientes cimientes
y las treinta y tres Saras

no distingo el matahambre hambre
la lengua surcos hirsutos
crudos filamentos se entroncan
ungüentos en la punta de la pezuña
jala atrapa sacapuntas
corifeo deseo
todos los cantos gerifaltes
y los escombros hombros
cansados de prados y laderas esferas
vamos a corrernos meternos
en la caldera jaca abrázame pélame
busco los escuálidos camalotes
convertidos en resortes recortes
de diario armario
vivifícame lame
mi drupa almendra rauda
de fango sangro
vienen vientos vísceras calambres
y las treinta y tres Saras

en el punto de encabalgamiento
siento tus puños de caballo sayo
el galope disloque
de cuentas ancladas
tierra luminaria de arrayanes
en montura de trote
vamos hacia allí fértil salud alud
de patas galope rompe
el paso sereno de ancas estampas
fuego elíseo en las trampas de ojos
suena el ruido descuido
apriétame rocíame rocín
paladín rocinante molino
trigo semillas se esparcen
flor de lis acabada zeitgeist
entre retruécanos de espuma
vienen vientos violentos telúricos
y las treinta y tres Saras

después revés trueque de espantos
levanto tu hocico suplico
tu orificio vitalicio mortuorio
estamos quizás látigos
de jaca jacarandá
pronuncia el verbo acerbo
de valientes unidos zumbidos
oídos zetas cometas
vuelo insurrecto
de este lado del río sigilo
muescas noche de filibusteros teros
cantan amanece el bulbo
suena amarillo grillo
cansino sin arpón jabón
lávate trompeta meta
embestidura baguales salen
enlazados alzados
en la voz de ahora
vienen vientos vitales sacudida
y las treinta y tres Saras



jueves, 24 de noviembre de 2011

Belvedere

Belvedere, de M.C. Escher


barco que flota sin agua
cubo imposible
veo el Belvedere sin mirar
la escalera va de afuera hacia adentro
el espacio no tiene ángulos rectos
el preso no podrá salir de su celda
cada naciente pide un río
caen las montañas para subir
tengo opaca la vista de tanta luz
los fierros derretidos
subo a la casa subterránea
se ve más alto en las profundidades
acumulo muchos rostros en el espejo
Narciso se ahoga en sus ojos
y el lago me surca con flores de Loto
encuentro muy sutil las alas sin pájaro
y el canto del mar sin notas
tengo toda el agua pero ningún recipiente
entonces inmutable allí estuvo
la casa admirada pero sin Miranda
el infeliz valiente mundo
rodea la casa
la memoria antes que el olvido
mientras tanto apagaré la luna
y buscaré el sol adentro del árbol
que me pertenece
para que busques lo que siempre encontraste
en el Belvedere posible y final

sábado, 19 de noviembre de 2011

Despropósitos

Recortes. No tengo el anzuelo. Estoy, digo, esto es la carnada. Pez se
escribe pero debo recortar las aletas. No quiero recortar. Prefiero
zambullirme en mi red sinforme. Yo también soy escritor. Aunque hoy no
tengo el anzuelo para pescar palabras, solo tengo escamas en mi
habitación. Pero tengo la carnada o la carne encarnada o la piel hecha un
tubo donde caigo sin salir. En este mar no existe una metáfora, es decir,
la metáfora se volvió libre de todo nexo y los peces pican a pesar de la
sin ilusión. Si alguien acerca su cámara hasta aquí verá que el ojo del pez
es un doble lente y que el recorrido de la escritura es igual. El mar no es
diferente de este letargo o insoportable pesadez. Dame mi anzuelo. Pez.
Debo pescar mi carnada. Está mal dicho. Pero la escritura también se
confunde y toma al pez de la cola. Por eso hoy caigo como un zeppelín de
fuego. Y las palabras salvan. Explico sin un fin. Solo quiero derramar un
poco de escamas en tu plato hondo. Porque el pez no puede sin sus ex-
camas, por eso.

sábado, 29 de octubre de 2011

desembocadura de tajo


Vista de Toledo, de El Greco

jirafa de alturas umbilicales
átame al cuello
esta cuerda
así te veo mejor
tengo saliendo de mi arca animales
pero todos van solos
a caer al mar
déjame que me ahogue
con el aire del agua
placentera asfixia de flotar
suelta ya esos pájaros de veletas
que no se puede medir
el viento con el volar
las alas son de hule
cuando se derrite
el ulular felino de la brisa
corta ya el cordón
así nacemos
oficio del poeta
dejar de bruñir el metal
para que brille el hueco
de la luz oculta
loco globo del ánima
pesada flor de helio
en desembocadura de tajo sin final

martes, 27 de septiembre de 2011

the loony tune

singing to myself
as usual
the loony tune
the soaring song
the loony balloon of the soul
helium dense
flower of the thought
you are the propeller where I dwell
I'm remorseless
in the well
I'm swimming in the air
I'm flying in the sea
sick me I'm free
the healthy disease
the loony soul of the tune

martes, 23 de agosto de 2011

pequeño poema en flor

los vasos comunicantes del poema
llevan la sangre
de verso en verso
de vena en vena
cada palabra espera a la próxima
como en una estación sin tiempo
la poesía de la música
la música de la poesía
vamos por los caminos
de las palabras
del cuerpo
se mezclan cuerpo y palabras
palabras y cuerpo
dónde empiezan mis palabras
dónde empieza mi cuerpo
el linde de los significados
se me escapa
cuando salgo a cazar un poema
en medio de la noche más oscura
tenemos que encontrar el hilo
saltar de abismo en abismo
flotar en el mar de las ideas
y encontrar debajo de las piedras
ese pequeño poema en flor


Traducido al portugués por Rosalvo Acioli Júnior.

Publicado en Revista Página Aberta, 2011.

domingo, 7 de agosto de 2011

réquiem

there’s a bluebird in my heart that

wants to get out


Charles Bukowski


el bluebird de Bukowski

vino a mi jaula

a cantarme una canción en vela

escucho sus notas emplumadas

en mi oreja noctámbula

quiero ser el pájaro azul de Bukowski

romper la lógica de los barrotes

desaparecer en las plumas que no vuelan

el bluebird de Bukowski

vino a mi jaula

a cantarme una canción en vela

siento el ritmo corpóreo

de su canto descarnado

quiero ser el pájaro triste de Bukowski

llorar un cocodrilo de lágrimas

cortarle la tristeza a las alas

el bluebird de Bukowski

vino a mi jaula

a cantarme una canción en vela

y yo solo quiero dormirme en el sueño

que nunca se despierta

domingo, 31 de julio de 2011

nacimientos I

Quizá la poesía sea una, el poema sea siempre el mismo. No hay poetas, solo poesía. Solo bocas dispuestas a decir, ojos dispuestos a ver. Quizá seamos parte de algo universal, de la misma semilla que parió el mismo árbol. Devoramos los mismos frutos, abrimos la misma caja, navegamos el mismo mar y volvemos a casa cuando regresamos al verso, al único verso.