

miércoles, 28 de abril de 2010
domingo, 25 de abril de 2010
domingo, 18 de abril de 2010
Región de lo inmediato
Escribir y escribir, dar hachazos
al árbol primitivo, a la madera
primigenia, ser un ebanista
medieval, un monje
de monasterio, un meister
de la pluma, un escriba
del templo, un ermitaño
del grafito, talar firme al árbol
hecho hoja, al papiro egipcio
al pergamino de la antigüedad
al gutenberg moderno
y todo por esa luz al fondo del túnel
por cegarnos con la divinidad inmaterial
a través de la materia
del árbol primitivo, de la madera primigenia
y transformar la nada en un huevo fabergé, escribir
y reescribir ahora comprendo, leer y
releer, ahora me interno y ser la
pausa luego del hacha, el silencio
luego del parloteo, fijar la vista
en el cielo de la escarcha, amar
esas flores amarillas que descongestionan
los sentidos, y volver al punto de
partida para partir el árbol primitivo
la madera primigenia, para crear el
sig-oto-el otro-sig-no-el ver-bo-el-as-ombro
para apoyarte luego del escombro
en el árbol primitivo, en la madera
primigenia y obtener sombra luego de
arder en la caldera que chifla y resuena
campana del jorobado de Notre Dame
y ser el trovador que busca al trovador
que rasca el árbol y encuentra el HUEVO
perfecto dentro de la savia caliente
y las barbas de la corteza:
el huevo que late
el latido que le da
la singularidad
a lo inmediato.
viernes, 16 de abril de 2010
You Don't Know What Love Is
Dame un poco de tu infierno
de tu máquina rota
de tu trayecto rasurado.
Es la hora del quiebre.
Justo cuando los relojes se desmoronan
y se ablandan las percepciones
No es este el sitio de la penumbra.
Por eso quiero un poco de tu infierno
de tu fiebre bochornosa
de tu delirio transplantado.
Es el espacio de la náusea
Justo cuando las bocas se preparan para evacuar
un strip-tease del alma.
No hay tiempo, dices
no hay tiempo para aflojar los calambres
para desintoxicar la piel de las toxinas del aire.
Pero quiero un poco de tu infierno
porque quiero sentir el veneno.
Quiero palpar tus sudores nocturnos
tus filamentos delicados.
Quiero escuchar a la mosca cuando se convierte
en un trozo de tus sueños.
Estoy proyectando mi mareo en tu pantalla desnuda.
Estoy depilando mi vientre de monstruos y libros.
Estoy al tanto de que el invierno es fatigoso.
Por eso quiero un poco de tu infierno.
Dame tus noches emancipadas
tus colchas con lunas de incienso.
Te doy mi ombligo por un poco de tu fuego.
Escucho tus bailes a través de mi espejo
y me preparo para la barbarie de tu imagen.
Por eso dame un poco de tu infierno
porque estoy perdida en este paraíso inventado
en estas calamidades asépticas.
Quiero tus altas temperaturas
tus enzimas reventando por el calor.
Sí, dame un poco de tu infierno.
Quiero palpar la irreverencia de tu reino
tus espejos-esperpentos
los tormentos de tu tormenta
tu sinceridad descarada
tu cáscara de existencia
es decir
quiero un poco de tu infierno.
domingo, 4 de abril de 2010
pesadilla IV
domingo, 13 de diciembre de 2009
Raíces
La escritura sólo vive en un país subterráneo
Digo, me has visto antes
Pero digo, que lloro porque quiero tocar fondo
y cuando toco fondo me gusta sentir
que navego por mares de tierra
y que el polvo que me cubre es una huella de mi respiración.
Por eso yo vivo aquí
donde el agua necesita bajar hondo
donde los capilares disminuyen su espesor
sólo para consolarme
donde transpirar es darle lugar a que crezca un brote
donde transmirar es mirar más allá
o que me mires ahora como no me habías visto antes
Physis
Me voy rodeando de tallos enormes, verdes-quiero
Las raíces del suelo se escapan para decirme
sus subterráneos anhelos
Yo apoyo mi cuerpo contra la tierra para que devoren
los gusanos mi estructura porosa y compartimentada
Les pido a los insectos menos culpa para enfrentarme
y me cae un rocío abierto sobre el cuerpo
-es una lluvia de significados-
Toco los pétalos gigantes, de seda al tacto
y quiero derretirme mientras giro y giro
en esta celebración del encuentro
viernes, 30 de octubre de 2009
BúsquedaBizcaBuscaVista
Busco tu naranja femenina,
el rocío que se desgaja en tus pómulos,
el manantial desbordándose de tu boca.
Busco tu durazno acolchado,
tu globo desinflándose delicadamente,
tus ojos enjuagados en lluvia yinizada.
Busco tu sector de amapola,
tu charco de peces dorados,
tu melena de mujer gigante.
Busco tu intuición azucarada,
tu lengua como una esponja rosa,
tus besos infantiles en mi té con limón y miel.
El espacio primero
¿Guardaespaldas quién guarda
las espaldas? Las espaldas nos guardan.
Estamos guardados,
Desprovistos, insisto,
Metidos, con nudos, bien nudos,
Apretados, los dientes y las uñas,
esos extremos que llamo pies,
que quedan tan lejos si te agachas
a buscar la tierra
que gira bajo tus pies
que son extremos,
extremadamente ajenos,
de tus manos y tus labios,
tus dientes y tu boca.
Desata, digo, desata,
como desatas un nudo,
desaprende, piensa, desaprende,
estás incrustado,
crustáceo eterno
y pétreo.
Amanece desanudándote,
visualiza tus manos,
desatando, desabrocha.
Sueña la antorcha,
fractura, descontractura,
gime, llora.
El horizonte
perdió sus tildes.
Yo corono la aurora,
y pienso en músculos
que se desatan,
en abrir los espacios,
que por complacer
cerramos.