lunes, 28 de abril de 2008

interludio VI

Subiré más poemas. Sucede que estoy escribiendo y armando libros para mandar a concursos. ¿Qué piensan sobre los concursos y en concreto sobre los de poesía? ¿Creen que vale la pena mandar poemas y libros a estos concursos? ¿Son una pérdida de tiempo y un agujero para nuestra vanidad? Sinceramente, no lo sé. Pero a mí me mueve la ilusión de que a alguien le llegue lo que escribo, la ilusión de dejar de vivir en esta especie de solipsismo eterno! También, porque negarlo, el aspecto monetario pesa y mucho. Estoy de acuerdo con Virginia Woolf, en eso de que la mujer para ser una escritora necesita un cuarto propio y por supuesto independencia económica para dejar a la imaginación volar. Sin duda, tener todo el tiempo del mundo para uno mismo es el sueño de toda persona y utilizar ese tiempo para realizarnos como personas y en este caso específico como escritoras/es es fundamental. Vengo escribiendo desde pequeña. Es difícil hacerle comprender a alguien que no vive en su propio mundo, el de su imaginación, lo que es tener un mundo propio, lejos de la supuesta "realidad". Sobre todo cuando se llega a la edad adulta y uno sigue escribiendo poesía, la verdad es que tiene algo de heroico. Y mandar a concurso tiene algo de heroico también: vencer nuestros propios miedos y ser lo suficientemente valientes para enfrentarnos a nuevos y viejos fracasos.

viernes, 18 de abril de 2008

interludio V

Estoy dentro de mi caparazón. Afuera el viento no me deja salir. ¿Por qué debo salir de mi caparazón? ¿Por qué debo estar feliz todos los días? ¿Por qué tengo que cantar sólo de día? El poeta está más despierto a la luz de la luna que frente a los rayos del sol. Y no es ningún cliché tomado del Romanticismo. Me parece que durante el día hay demasiado ajetreo como para que los poemas atraviesen la barrera de la represión. Es en la noche cuando todos, vean sino a los animales nocturnos más pequeños, salimos de nuestros escondites y nos mostramos más verdaderos. Más verdaderamente horribles y más horriblemente verdaderos. En la noche todos los gatos son pardos. Es más fácil, ocultar al poeta en el día, y más fácil hacerlo surgir cuando baja el sol. Como el alcohol, la noche nos desinhibe y nos arrastra hasta lugares desconocidos. El lenguaje sucio y usado todo el tiempo sin la menor discriminación durante el día, se pule, se transforma y se ennoblece en la noche. Generalmente es a partir de las seis o siete de la tarde cuando siento que la energía llega a mis pulmones, respiro de nuevo y es en la madrugada, tres de la mañana pongamos, cuando mis ideas realmente vuelan. En fin, ya son las siete y media de la tarde. Los dejo. Quizás algún poema quiera venir a visitarme.

domingo, 23 de marzo de 2008

interludio IV

Los tiempos del escritor o del artista no son los tiempos del resto de las personas que siguen una rutina puntual cada día. No quiero decir que los escritores no tengan una rutina personal, más bien estoy pensando en esos momentos, en que, por decirlo de algún modo, nos ataca el bichito ese de la inspiración. Es una suerte de momento que todos los escritores y artistas añoramos. ¿Cuándo nos picará el bichito de la inspiración? O también, ¿cuándo vendrá la musa inspiradora? Digo, no podemos forzar la inspiración. Del mismo modo, no podemos alterar nuestra obligada rutina, digamos de levantarnos a la misma hora para ir a trabajar. Y sin embargo, el bichito amado, anhelado, la musa de la inspiración está ahí latente, a la espera, a punto de surgir en cualquier instante. Quizás nos encontremos inmersos en la rutina diaria, quizás estemos tan deprimidos por las noticias locales e internacionales, pero eso no quita que la inspiración toque a nuestra puerta. Claro, es cuestión de tiempos, ¿no? La relación entre el artista (el escritor entra dentro de esta categoría) y la inspiración conlleva las felicidades y penurias de toda relación: hay amor, hay ternura, hay desencuentros, hay rabia. Pero en esa relación de amantes empedernidos que existe entre el artista y la inspiración (y podría agregar, los tiempos de la inspiración)no queda lugar para la indiferencia. El escritor añora el tiempo de la inspiración y la inspiración añora estar en el tiempo del escritor. Se necesitan mutuamente, como el té al agua hirviendo, como la cuchara a la sopa.
¿Cuál será la clave de todo esto? ¿Cómo hacer para zafar de la rutina diaria? ¿Cómo abrimos la puerta a la inspiración? ¿Cómo nos hacemos tiempo para estar inspirados y escribir?

miércoles, 19 de marzo de 2008

interludio III

Hoy siento mucha nostalgia. Es como si la nostalgia me llenara de sueños, como si me buscara en estas noches llenas de cansancio y de insomnio, como si mi boca se llenara de palabras nunca dichas. La nostalgia me ha acompañado siempre en este viaje - viaje de la poesía, viaje de la vida, el viaje de los viajes. Soy propensa al pasado, como si la flecha me llevara de aquí hasta allá, en un interminable pasado sin presente, donde el futuro es un nunca-jamás-país.
Soy propensa a la nostalgia, a dejarme llevar por sus vaivenes inconmensurables. La nostalgia me persigue y se desliza en los intersticios de todos mis poemas con una tenacidad o terquedad insana.
Miro hacia atrás y veo una columna de sal. Miro hacia atrás y veo las marcas. Miro hacia atrás y cuántos saltos, cuántos pasos dados hacia el vacío. Mi poesía se amamanta de la nostalgia como un bebé hambriento de la leche materna. Estoy volcada a todo mi pasado, a todos mis pasados, a los que la nostalgia se inventa cada día, a esas imágenes que me consumen todo el tiempo. Miren, es sencillo, estoy en cuerpo pero nunca en alma. Soy un fantasma, nunca me podrán asir. La nostalgia, la nostalgia, la nostalgia...

miércoles, 30 de enero de 2008

opacidad


hay poemas que no se pueden escribir
tienen atragantado un no sé qué
vienen con la espina magullada desde el vamos
y preguntan insistentes
hacia dónde
vienen sin pisadas y respiran sin aire
vienen sin prisas y sin lentitud
no son
no existen
sin embargo
en la penumbra de un pensamiento
veo sus sombras
sus siluetas descascaradas
los presiento tienen fuerza
se instalan deletrean aúllan
tienen un viento helado en las gargantas
hay poemas que no se pueden escribir

viernes, 23 de noviembre de 2007

interludio II

Hoy no pude acceder al blog porque me olvidé la contraseña. Cuando por fin, luego de ingresar una nueva contraseña, entré al blog subí un poema muy viejo, uno de mis proto-poemas del año 1994. Me estremeció mucho ver la emoción que bulle y chisporrotea en aquel poema de mis comienzos. Sé que no es perfecto pero en su imperfección se nota la osadía y mis ganas de decir de un modo muy personal. Creo que marcó un hito en mí esa tarde cuando lo escribí (supongo que fue una tarde porque nunca escribo nada por las mañanas). Supongo que estaba escuchando el grunge de Nirvana y sufriendo con Kurt la batalla de los que vivimos en las sombras. Encontrarme con el poema es encontrarme conmigo misma, pero de otra fecha y de otro lugar. Las imágenes que propone el poema sugieren pensamientos de difícil articulación. Sobre todo en aquella época, cuando realmente el nacimiento de todas las cosas (humanas y poéticas) tenían especial relevancia para mí. La muerte y la vida. La vida y la muerte. El principio y el fin. Alfa y Omega. Ir y venir. Por suerte existe una pluralidad de significados al leer un texto pero no es mi intención interpretar el poema sino dejarlo como una constancia, una huella, un decir entre tanto silencio, tanto tapujo, tanta inconstancia. El poema dice lo que nunca con anterioridad pensé.

Sueño otoñal de una atmósfera azul

Radiador de aceite

Burbuja de luna

Cristal de media

Rayón de espuma

Tambor de huevo


Te lo digo porque

no me importa nada

tu navaja de lengua

porque hay más soles

precipitándose al agujero

de lo que piensas

porque soy medio en todo

y tu eres una mueca desdentada


Te lo digo aunque

te chupes las cejas

en tu resfrío seco

aunque te acuestes

sonámbulo

en tu noche

de shampoo

destilado

aunque recorras

los cráteres con los ojos cerrados

y no sepas

que debajo de tus párpados

hay otros párpados

que se abrieron

solamente un fulgor

cuando te deslizaste

en tu primer respiro intenso

al mundo de la carne-bajo-secador

pero desde entonces

-la nada-


( Y otra cosa: tienes las encías

rojas porque no te

tocó aún la

atmósfera azul).


jueves, 8 de noviembre de 2007

interludio

interludio

m. mús. Composición breve que se ejecuta a modo
de intermedio entre dos piezas musicales de mayor
duración o entre dos actos de una ópera u otra
representación teatral.

Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe S.A., Madrid.


¿Existe un interludio entre dos poemas? ¿Existe un interludio entre dos pensamientos?
La idea de este espacio que llamaré "Interludio" es pensar o descubrir qué pensamientos existen (si los hay) entre cada poema escrito (o no escrito).
Como poeta encuentro difícil conocer mis pensamientos a menos que los exprese en un poema. Wallace Stevens dijo que los poetas son "thinkers without final thoughts". (Pensadores sin pensamientos últimos).
¿Qué sucede con mis pensamientos cuando no escribo poemas? Es algo que me pregunto pero lo hago porque para mi escribir poesía es algo físico. No solo porque, claro está, utilizo mi mano para escribir, no, es más que eso. Es algo físico, corporal, visceral. Empieza en la mano y toma todo mi cuerpo, me vuelvo una casa habitada. No entiendo y no sé qué me pasa en la cabeza hasta que lo veo claramente (u opacamente) en el poema. El poema se vuelve fotografía de los negativos que llevo en mi mente. Todo está oscuro y en penumbras. Así. Entonces con el poema se revela el negativo y quedan a la vista las imágenes. ¿Será que mis pensamientos quedan atrapados en un limbo cuando no escribo? Quizás lo que planteo no sea más que una variante de la corriente que liga indefectiblemente escritura con pensamiento, que el uno no existe sin el otro. Pero, ¿es esto realmente lo que me sucede a mi cuando no escribo? Sin duda, los poetas son pensadores pero no siempre los pensadores son poetas. De ahí que surja ese espacio bisagra (como una especie de twilight zone) entre el poema y el pensamiento. Ese espacio es, justamente, el que denominaré interludio.

domingo, 4 de noviembre de 2007

La escritura de arcilla

Escribiré sin motivo y sin consideraciones.

Agarraré cada palabra bizca y deshecha

y la haré de arcilla.

La pasaré por el fuego. Le daré aliento.

Cada palabra será un hombre.

Poblaré la tierra de palabras. Llenaré páginas de hombres.

Habrá arcilla en vez de tinta.

Escribiré sin volumen. Me cegaré.

No voy a pisar ninguna palabra.

Serán mi bastón.

No voy a buscar al hombre. Porque un hombre

está hecho de texto.

Está tejido de demasiadas palabras.

No voy a buscar al poema. Porque un poema

está hecho de carne.

Está compuesto por demasiados

tejidos y músculos y nervios.

Escribiré sin propósito y sin esquemas.

Pero nadie podrá reprocharme que no haya unido

la palabra con la arcilla, la tinta con la sangre. Además

mi falta de originalidad es buscada.

Lo novedoso y el olvido son lo mismo.

Pero mi poema está escrito.

De eso trata el asunto.

miércoles, 31 de octubre de 2007

agua vacía

no hay frases
dónde está mi inconsciente
si no es un lugar
no lo voy a encontrar
si lo busco
ya escribí
ya dije
ya fui
pero volví vacía
en mi balde
hay agua vacía
meto las manos
pero las saco vacías
es un agua vacía
si tuviera peces
estarían vacíos
hasta los peces muertos rellenos
están menos vacíos
si tuviera deseos
estarían vacíos
hasta los sueños más débiles
están menos vacíos
es un agua vacía
las imágenes se han destornillado
mejor ya ni las busco
porque si no es un lugar
no lo encuentro