sábado, 3 de octubre de 2009

pesadilla III

Supongo que muchos de ustedes estarán familiarizados con la obra de Ramón María del Valle-Inclan Luces de bohemia que entra dentro del estilo literario llamado esperpento. Valle-Inclán se basó en los espejos esperpentos (cóncavos y convexos que deforman la figura humana que se pose frente a ellos) que estaban en el famoso bar de Madrid situado en la calle del Gato. Fue una atracción de la época y sin duda muy divertido para los transeúntes. Valle-Inclán vio más allá de la diversión e intuyó las potencialidades. El asunto estriba pues en este punto esencial: ¿la imagen que refleja el espejo esperpento es una imagen deformada de la realidad? O es en realidad, ¿un fiel reflejo del contexto social, deforme y grotesco?


Sí, me gustan los juegos, los juegos de espejos, los espejos esperpentos, donde nos vemos formados, deformados, armados, desarmados. ¿Cuál es nuestra verdadera imagen? ¿Una, más de una quizás?

5 comentarios:

nolandsman dijo...

Quizá dichos espejos sólo se encargan de mostrarnos esa imagen de nosotros que tenemos en las pesadillas, y por eso las rechazamos (la risa es una forma de rechazo también), o al menos una posible imagen, igual que la otra posible imagen que obtenemos de lo que entendemos por un espejo normal, quién sabe. A lo mejor los espejos esperpentos nos muestran tan cual somos, a lo mejor nos muestran la imagen que los otros tienen de nosotros...

F. de P. dijo...

Cuestión de ángulo, de cantidad de ángulos, de punto de vista. Por ejemplo, si en vez de ver la piel por fuera la pudiéramos ver por dentro no habría racismo, pues por dentro somos todos rojos.

Bernardo dijo...

No me cabe duda que el espejo que cada uno tiene, deforma bastante la propia imagen y la ajena. Supongo que del Valle-Inclán de alguna manera también habrá querido ridiculizar la visión que la humanidad fabrica, como Dali con aquel mono. Al final es uno el que ve más de lo que el espejo refleja.

MARIO dijo...

No has perdido la pluma Paula; debes ser una de las pocas poetas que me ha hecho leer todo un libro con placer. Cuando te leo siento que lo que dices tiene sentido; tu poesía es real.
Augurios!!!!
Mario Firpo

José Legaspi dijo...

Espejos !!! Gran tema para abordar...
No conozco la obra de Ramón del Valle Inclán, frente a eso no puedo opinar...
Pero sobre espejos... ¿quién no se ha visto, mirado, observado en uno? ¿Aunque mal no sea en el reflejo de un vidrio? ¿Qué buscamos? ¿Lo que somos? ¿Lo que queremos ser? ¿Lo que mostramos? ¿Vernos como queremos que nos vean y no como efectivamente somos?...
Da para un montón, y me encanta ese juego entre sutil, esquivo, morboso, sádico, inocente, seductor que permite el espejo...
Deberíamos recurrir a Lacan? Quizás... ¡Qué buen tema, Paula!
¡Fíjate que hasta Felisberto Hernández, pasando por Quiroga, Poe, Lovecraft, se han dejado seducir, en algún momento, por un espejo o reflejo!
Fuerte abrazo !!!